T-MEC y la construcción

 

La industria de la construcción sería uno de los sectores que se vería beneficiado transversalmente por el acuerdo alcanzado, ya que este convenio alentaría la llegada de nuevas inversiones.

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El nuevo acuerdo alcanzado en materia comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) trae certidumbre al inversionista y una estabilidad relativa a los mercados financieros, que son elementos esenciales para incentivar el crecimiento económico.

 

La industria de la construcción sería uno de los sectores que se vería beneficiado transversalmente por el acuerdo alcanzado, ya que este convenio alentaría la llegada de nuevas inversiones. En este contexto, y dadas las condiciones de gran incertidumbre que prevalecen previo a la tarificación de la firma del acuerdo del T-MEC, por parte de los congresos de los tres países, permitirá un mejor panorama para la economía nacional, así como para la industria de la construcción.

 

Como ya es conocida, la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá es de total integración e interdependencia en la cadena de suministro, dado que un gran porcentaje de las exportaciones de manufactura se encuentran clasificadas como bienes intermedios. El acuerdo del T-MEC garantizará un ecosistema industrial integrado.

 

Durante el período de enero a noviembre de 2019, México por primera vez en la historia se ubicó como el principal socio comercial de Estados Unidos, ya que el valor acumulado de las exportaciones e importaciones entre ambos países ascendió a 567 mil 813 millones de dólares, seguido por el comercio bilateral de Estados Unidos con Canadá, y Estados Unidos con China con 563 mil y 516 mil millones de dólares respectivamente.

 

Es previsible que, a corto plazo, el libre flujo de mercancías o inversiones entre México y Estados Unidos continúe y traiga mayores beneficios, impulsando el crecimiento económico de México y alentando la actividad productiva de la industria de la construcción.

 

El acuerdo celebrado entre México, Estados Unidos y Canadá, alienta la inversión y el crecimiento económico, ahora resta seguir trabajando en el fortalecimiento de las instituciones, consolidando el estado de derecho, disminuyendo los niveles de violencia, inseguridad, corrupción y aumentando las buenas prácticas empresariales, elementos que son indispensables para potencializar los beneficios que este nuevo pacto comercial traerá para México en el futuro. Asimismo, ante este nuevo escenario, es necesario adoptar una política pública de impulso a la infraestructura que promueva los estándares de competencia global y productiva, y esto debe lograrse a través de un estímulo a la inversión, la innovación y progreso tecnológico, elementos esenciales que permitirían a nuestro país competir ventajosamente en los mercados internacionales.